"Algunos de mis más remotos recuerdos de infancia son en la cocina: mi mamá acaba de hacer crema inglesa, merengues o bizcocho de naranja y me deja limpiar la olla con el dedo Ãndice, que yo me chupo minuciosamente. Después la veo dando clases de cocina a un grupo de amigas en unos mesones pulidos que ponÃa al borde del patio. No exagero si digo que vengo comiéndome su comida desde el dÃa en que nacÃ. Sesenta años después no veo la hora de que sea jueves para ir a almorzar en su casa (frisoles verdes con bollitos de chócolo, torticas de plátano maduro, ajà de gallina, pescado con alcaparras#) o de que llegue diciembre para probar sus tamales, sus brownies, su pernil al horno o su pastel de manzana. Mi madre lleva casi un siglo cocinando y en este libro nos entrega a todos el resultado de su pasión por la buena mesa. Cocinar es un acto de amor y dar las recetas un acto de amistad. En este hermoso libro se combinan en dosis bien medidas el amor, la buena cocina y la amistad".