Durante los últimos años Germán Vargas Lleras escribió cada semana como quien toma nota y denuncia una amenaza que otros preferían no ver. Sus columnas en El Tiempo fueron advertencia, diagnóstico y llamado a la acción en torno a los grandes asuntos de la vida nacional: la democracia amenazada, el deterioro institucional, la llamada "Paz Total", la corrupción, la crisis de la salud, la inseguridad y el rumbo económico del país. Reunidas ahora, adquieren una resonancia particular: la de una voz que, aun ausente, sigue interpelando el presente colombiano.