Los conflictos entre adolescentes son usuales en contextos de aprendizaje, pero cuando se intensifican se transforman en situaciones de agresión y violencia. Esto ha llevado a que los sistemas educativos promuevan competencias ciudadanas y planteen programas de convivencia que, sin embargo, abordan los conflictos desde marcos lineales que simplifican estos fenómenos complejos. Precisamente, la persistencia de la violencia escolar delata las limitaciones de estos enfoques, que categorizan los conflictos como negativos o positivos, sin considerar las múltiples realidades que emergen de cada interacción. A partir de los principios de la física cuántica, Luisa Fernanda García traza una manera de observar y examinar los momentos de conflicto interpersonal entre adolescentes. Su propuesta revela que estos jóvenes actúan como un prisma: separan cada interacción en varias realidades igual de posibles para, según lo que observen, solo dejar pasar una.