Somos a la vez biología y lenguaje, naturaleza y cultura, huellas de la historia en la arcilla y pupilas que buscan las estrellas. Estos textos procuran pensar, pero no se limitan a hacerlo. No esquivan el sueño, la especulación, el delirio, más de una vez quisieran ser relatos y ser poemas. Espero que en todos esté, más visible o más tácito, el anhelo del mito. La sed de esa nueva mitología, rica en sensualidad y belleza, responsable y cordial, que es en todo el planeta el único camino posible para acceder al futuro. Y para merecerlo.
Advierto que muchos ensayos de este libro nacieron de reflexiones inmediatas sobre la actualidad: ojalá hayan escapado de las trampas del presente, de las supersticiones del progreso, de las vanidades de la información.