Cuando una mendiga muda de Maracaibo, en Venezuela, encuentra a un recién nacido abandonado en las escaleras de una iglesia, no imagina el extraordinario destino que le espera al niño. Criado en la pobreza, Antonio será vendedor de cigarrillos, estibador y mozo en un burdel antes de convertirse en uno de los cirujanos más ilustres de su país. Lo conseguirá gracias a la ayuda de una mujer excepcional, Ana María, la primera médica de la región, con la que tendrá una hija a la que pondrán el nombre de su nación: Venezuela. Ligada así para siempre al lugar que la vio nacer, Venezuela soñará con marcharse a París pese a tenerlo todo en contra.