Este libro no es más que otra forma en la quernDavid comparte el asombro que le producen larnvida y, especialmente, los libros. Quien lea estosrnensayos podrá probar el fruto de la belleza y,rnsi tiene la sensibilidad correcta, tendrá larnherramienta de la palabra para que lo cosechernpor sí mismo.rnY es que de eso se tratan estos ensayos: dernlo que nos conmueve y cómo lo decimos. Porquer si bien el autor no es único en odiar la guerrarnpero amar la épica, en valorar el antiquísimo yrnfelino arte de la contemplación, en admirar a losrnperdedores; en afectarse con la melancolía poéticar de ciertos hombres.