Sofía tiene una fábrica de popó dentro de su cuerpo, donde órganos y trillones de microorganismos trabajan para transformar la comida en energía y en popó. Cada mañana, ella y su peluche Oinky celebran su rutina de baño, y aprenden que el color, la forma y la textura del popó son mensajes importantes de su cuerpo. Pero cuando entra al jardín infantil, deja de comer bien, toma poca agua y comienza a aguantarse las ganas de ir al baño. La fábrica se descontrola: el popó se endurece, la microbiota entra en huelga y empieza a sentir dolor y vergüenza. ¿Cómo volver a sentirse bien y mantener felices a los trabajadores de la fábrica?