Este libro estudia la crisis de la monarquía hispánica tras las abdicaciones de 1808 y la manera en que la Junta Suprema de Sevilla buscó legitimar su autoridad en América mediante el envío de once comisionados a los principales virreinatos y capitanías generales. La obra analiza la formación de las juntas peninsulares, el trasfondo de la Guerra de Independencia española y el papel de estos enviados en la articulación de debates sobre la soberanía, la obediencia política y la continuidad de la dinastía Borbón. El texto aborda casos específicos en Caracas, Cartagena, Santa Fe, Ciudad de México, La Habana, Montevideo, Buenos Aires, Charcas y Chile, donde los comisionados sevillanos intervinieron en asambleas de notables, negociaron con autoridades locales, convocaron recursos y suscitaron dilemas fundamentales sobre la legitimidad del poder. Se examinan tanto los resultados inmediatos de estas misiones como sus repercusiones a mediano plazo en la emergencia de proyectos políticos alternativos y en la gestación de los procesos de independencia hispanoamericana. El análisis combina fuentes peninsulares y americanas para reconstruir las tensiones entre las instituciones monárquicas, las élites criollas y las movilizaciones populares, insertando estos episodios en el marco de la historia atlántica y de la historiografía reciente sobre las independencias. El libro sostiene que los mensajeros de la crisis fueron actores decisivos para abrir en América la discusión sobre la soberanía, catalizando respuestas diversas que oscilaron entre la lealtad a Fernando VII y la exploración de nuevas formas de autogobierno