La voz de un hombre determinante del país; las palabras que no se pueden callar a pesar de los incidentes de la vida.
¿Qué pasó desde entonces con Rafael Pardo? Muchas cosas: que sobrevivió de forma milagrosa al quirófano pero que, al salir de él, en un segundo momento, tuvo un accidente cerebro vascular que por poco lo mata. También sucedió que, como secuela de ese espasmo colateral, quedó prácticamente sin habla: su lucidez de siempre tuvo que acostumbrarse al desespero de no poder hablar, al menos con la naturalidad de antes, un lastre especialmente difícil para una cabeza brillante, que se destaca por la ebullición intelectual de sus ideas.