¿Quién puede hoy afirmar que la inteligencia ilustrada, la educación,
las humanidades clásicas y el arte y la ciencia, garantizaron el advenir
de un hombre nuevo, y que sobre los hombros de este hombre
nuevo triunfarÃa en la historia el bien sobre el mal, la razón sobre la
irracionalidad, la sensatez sobre la insensatez?
Los escritos que conforman este libro nos ayudan a entender
cabalmente, entre otras verdades dolorosas y hermosas, que el
derrumbe del humanismo filosófico proviene de la crisis y hundimiento de la idea del progreso moral de la humanidad. Según esa
idea, se supuso que por medio de la inteligencia ilustrada, el conocimiento, la educación en la tradición greco-latina y el saber cientÃfico,
la humanidad habrÃa de ser cada vez moralmente mejor y el bien
triunfarÃa definitivamente sobre el mal. Hoy en dÃa podemos sonreÃr
ante tanta inocencia. Dicho de otro modo, ante tanta basura que
hasta hace poco funcionó en la cultura como axioma cultural indiscutible. Tanto el capitalismo como el comunismo esperaron producir un hombre nuevo, amante de la paz, el bien y el ascenso moral.
En vez de un minuto de silencio, podemos todos sonreÃr ante tal
ingenuidad.