«He aquí, por fin, el verdadero Jung: el Jung que todos aquellos que se denominan junguianos han olvidado y tergiversado, un Jung que a menudo es demasiado abrumador para comprenderlo. Nada puede ser menos reconfortante que este Jung o este libro, pues ambos apuntan al extraordinario fracaso de la civilización occidental en lo que concierne a retornar a sus raíces, honrar a sus ancestros y escuchar a sus muertos.»