La idea del Alfabeto ruso surgió de un apunte que habÃa quedado de un libro anterior, el Diccionario de ruso. La nota tenÃa una sola palabra, abecedario. La desenrollé escribiendo un texto para cada una de las letras del cirÃlico. Cada letra se convirtió en un recorrido por un aspecto de la cultura rusa: de la literatura, por supuesto, pero también de los diccionarios, los corpus, las pelÃculas, los envoltorios de golosinas, los dibujos animados, los animales, las colecciones de fotos, las crónicas fÃlmicas y los proyectos de humanidades.
El resultado fue un conjunto de textos más largos y menos fragmentarios que los del Diccionario, pero los recorridos fueron también posibles solo a partir de la lengua, a partir de las letras. Después de las minúsculas quise seguir escribiendo. Añadà las mayúsculas y el libro quedó terminado.